miércoles, 19 de diciembre de 2012

Actuaciones en el Teatro del Atelier de Barcelona

Tengo el gusto de anunciar unas funciones que realizaré en el Teatro del Atelier, en el corazón antiguo de Barcelona (frente a Santa María del Mar), del espectáculo "A Manos Llenas". Una programación que Joan Antón Sánchez se ha encargado de hilvanar en conjunción con el teatrillo La Puntual, de Eugenio Navarro. Para ver la programación entera del ciclo navideño en los dos teatros, cliquen en este artículo publicado en Putxinel·li.
Los grandes temas arquetípicos de la tradición (el nacimiento, la muerte, la creación, el hambre, la dualidad bien/mal, la libertad...) aparecen en esta obra tratados desde la vitalidad desenfrenada de los títeres y desde la mirada poética y profundamente simbólica de las sombras.

Una obra que busca la participación ingenua y vital del público infantil, y que despierta  la atención y la complicidad del adulto. Para niños de 5 a 99 años. 

 Los títeres son: Polichinela, el Perro, el Policía, el Diablo, la Muerte... Los personajes de la tradición nacen en el mundo actual llamados por la imaginación del público (niños y adultos) y por el oficio del titiritero. 

El Teatro del Atelier está frente a la iglesia de Santa Maria del Mar, en la calle Abaixadors 10, principal (08003 Barcelona). Las reservas en: 
info@atelierbarcelona.com

Horarios:
- juev. 27, a las 18h
- viern. 28, a las 18h
- sáb. 29, a las 12h i 18h
- dom.30, a las 12h i 18h

Entrada: 6 euros

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las marionetas de Mariona Masgrau en el TOPIC de Tolosa

Se acaba de inaugurar una gran exposición sobre la obra entera de Mariona Masgrau, titiritera catalana fallecida en el año 2007, cuya colección de marionetas fue cedida al Centro Internacional del Títere de Tolosa. La exposición, que estará abierta hasta el 10 de marzo, cubre las diferentes épocas de la artista, con una selección muy bien pensada de las piezas más representativas de cada una de ellas.

Mariona Masgrau. Foto de Isa Albareda.
Podéis ver más crónicas e información sobre la exposición en la revista Titeresante. Adjuntamos aquí el texto escrito para el catálogo por Toni Rumbau:



 
El Arte de Mariona Masgrau

Importa, ante la gran oportunidad que ofrece esta exposición dedicada a la obra de Mariona Masgrau, subrayar la singularidad de su trabajo como artista y titiritera, navegando siempre con una libertad de espíritu única y envidiable, cuando no con los vientos en contra pero siempre con las velas desplegadas.

Mariona Masgrau con Constantina
Mariona Masgrau, de formación autodidacta en lo que se refiere a las marionetas –pero con breves e intensos estudios de arte y modelaje en una escuela danesa de la localidad de Holbaek–, se forjó como titiritera en Portugal, cuando participó en 1975 en la  Campañas de Dinamización Cultural del MFA viajando a las Azores y luego por la zona de Viseu, con la compañía Marionetas de Sao Lourenzo. Fue una época corta en el tiempo pero larga y densa en vivencias que transmutó para siempre su vida, al darle a conocer una forma de relacionarse con la realidad y con los demás distinta a la hasta entonces conocida: las marionetas. Fue pues en este ambiente de relajada exaltación revolucionaria y de fuerte aliento mitológico, en una época en la que la Historia parecía dejarse tocar con la mano, que Mariona comprendió, en lo más profundo de sí misma, que había encontrado un camino viable –viabilidad entendida siempre desde la particular  perspectiva mítica de la época– para dar rienda suelta a sus anhelos de expresión artística con la manos.

Celestina del Ampurdán. Marioneta de la primera época.
Digo con las manos, porque ellas fueron las herramientas principales de Mariona: para modelar las primeras marionetas, cuyas cabezas eran de barro cocido, y cuyos cuerpos estaban también hechos y cosidos por sus manos. Luego, con las manos las manipulaba, tras haberle puesto los hilos. Poder expresarse con las manos fue su verdadera vocación, tocar la materia y modelarla, sea barro, tela, madera, espuma o cualquier material por muy innoble que fuera –aunque prefería los nobles, claro está. Expresarse con lo que las manos podían hacer, en substitución de la palabra.

Podríamos hablar de tres grandes épocas en su trayectoria como artista y titiritera. La primera, que empezaría en Portugal en el año 1975, es la de los “grandes” inicios, cuando su trabajo se centra sobre todo en modelar las caras que darían figura y personalidad a sus primeras marionetas. “Inicios grandes” porque la calidad de su trabajo es aquí superlativa: al centrarse especialmente en el modelaje de las caras, sin pensar demasiado en “lo demás”, puso en el empeño todo su saber y su arte más primoroso, algo que podemos comprobar viendo las hermosas caras que surgieron de esta primera etapa creativa, que poco a poco adquirirían nombre y vida propia: la Celestina, Tecla, el Capitán Cazalla, el Juglar, Malic, el Viejo, el Sereno, Simbad el Vampiro, y otras que se quedaron sin cuerpo, pero que salían de las manos de Mariona buscando su lugar en el elenco de personajes que poco a poco se iban imponiendo. Esta época se prolonga  hasta bien entrados los ochenta aunque de hecho nunca llegó a terminar del todo, pues Mariona mantuvo siempre vivo ese trabajo directo con el barro y las materias primas que utilizaba para pintar sus caras (o las paredes de su casa, o de su teatro), con pigmentos naturales que mezclaba con otras sustancias.

Marionetas de Malic en China
Sin embargo, una vez entrada en la vorágine del oficio que toda aventura titiritera conlleva –esa vorágine hecha de funciones, viajes, prisas, estrenos, encargos  y apuros económicos–, su trabajo tuvo que diversificarse para ampliar su base de creación y adaptarla a las necesidades de los espectáculos y de la compañía La Fanfarra (constituída por Mariona Masgrau, Eugenio Navarro y Toni Rumbau). Una compañía que en el año 1984 abrió además el Teatre Malic, iniciando una segunda aventura artística y empresarial en paralelo a la de las marionetas. En esta segunda etapa hay un mayor equilibrio entre las necesidades escénicas de cada espectáculo y la realización misma de sus personajes o marionetas, que no siempre podían ser de cerámica. Nacen así espectáculos como Malic en la China y Malic en Nueva York, que incorporan ya el teatro de sombras.

Mariona en el taller. Foto de Anastasi Rinos.
Creo que Malic en la China constituye un antes y un después en el trabajo de Mariona y de La Fanfarra. La obra nace tras un viaje a Londres en 1979 para asistir como espectadores (aunque también La Fanfarra actuó en la calle, pasando el gorro y sufragando así algunos costes) al importantísimo Festival de Marionetas que se hizo aquel año con dirección de Penny Francis. Allí se pudo ver a los grupos más importantes del momento así como géneros y técnicas diferentes que jamás habíamos visto. El trabajo de Triangle de Holanda, Roser de Alemania, el Bread and Puppet y Bruce D. Schwartz de los EEUU, el Bolshoi de Leningrado, Drak de Praga, Da Silva Puppet Theatre y el Litlle Angel de l’U.K., el Karagöz de Metin Ozlen de Estanbul, el Marionetteatern de Michael Meschke, y aún otros muchos, abrieron los ojos de La Fanfarra. Al regresar a Barcelona, Mariona cambia de registro y empieza a construir marionetas más pequeñas y sutiles en sus movimientos. Se introduce también el teatro de sombras, con la colaboración en las siluetas de los dibujos de Jordina Salvany, y se logra una afortunada combinación entre marionetas de hilo, de guante y de sombras muy afortunada, que hizo del “Malic en la China” un gran pequeño espectáculo.

Retablo de La eina Blanca. Decorado y barco de Pepe Otal.
Este enorme paso dramatúrgico abrirá la puerta a otras aventuras creativas, como es Malic en Nueva York, obra que escapa a la lógica narrativa convencional y entra más en un formato de teatro poético y de la imagen. Más tarde nacerán obras realizadas exclusivamente en sombras, como Calidoscopia y Carmen. También de esta época es La Reina Blanca, tal vez el último trabajo importante en el que la mayoría de las marionetas llevaban todavía cabezas de cerámica.

Con La Reina Blanca, Mariona alcanzó su madurez como creadora de marionetas, con personajes muy logrados en los que supo combinar la libertad estilística del modelaje y de la creación plástica con las necesidades de un guión muy concreto marcado por una serie de peripecias narrativas. Con decorados y el mismo frontal del teatro pintados por Pepe Otal, La Reina Blanca fue un punto culminante de estas dos primeras etapas artísticas de Mariona, centradas en el trabajo conjunto de los tres miembros de La Fanfarra. De hecho, nació inspirada en la Opera dei Pupi de Palermo, a raíz de unas actuaciones de Ana Cuticchio en el Teatro Malic, donde cosechó un éxito clamoroso. ¿Por qué no partir del mismo esquema escénico de los pupi, pero trabajando con marionetas de hilo en el estilo propio de la compañía?

Jofre, marioneta de la primera época.
Un estilo, el de las marionetas de Mariona, muy peculiar, pues al ser de un tamaño bastante grande (entre 80 cm y 1 m) y tener un peso considerable, no servían los mandos que entonces se utilizaban en Barcelona, inspirados en el modelo inglés enseñado por Tozer, más pensado para marionetas pequeñas y de poco peso. De ahí que el mando utilizado fuera horizontal (en vez del clásico vertical) y que el juego de manipulación dependiera del propio balanceo de la marioneta bien controlado por los hilos y por las manos del manipulador.

Y aunque las primeras marionetas fueron hechas para ser manipuladas desde un puente, con el primer espectáculo de la compañía titulado Malic en Babilonia de modo que puede decirse que éstas eran de interior, en realidad, desde que un día la Fanfarra decidió salir a la calle tras acortar los hilos de las marionetas, nos dimos cuenta de lo bien que funcionaban allí: su medida, parecida a la de los niños, lograba un gran impacto cuando el títere se acercaba a ellos. De esta etapa callejera son los espectáculos La Historia del Rey Triste, El Fantasma de las Montañas, Aquiles y la Tortuga, El Tesoro del Capitán Pirata, obras protagonizadas todas ellas por Malic, de modo que al final fueron agrupadas en un único programa titulado Las Aventuras de Malic. Hubo todavía otros espectáculo de calle, como Malic y la Fuente de la Eterna Juventud, pero con la abertura del Teatro Malic, la Fanfarra de alguna manera cambió de rumbo: al disponer de un teatro propio donde podía presentar lo que quería, surgieron espectáculos pensados directamente para adultos, como Calidoscopia y Carmen, los dos hechos exclusivamente con teatro de sombras aunque muy diferentes entre sí, y la misma Reina Blanca, antes comentada.

Fachada del TOPIC de Tolosa, donde se realiza la exposición
de Mariona Masgrau
La utilización del teatro de sombras fue un rasgo característico no sólo de esta época sino de todas las de la Fanfarra, desde el momento en que se introducen en el primer montaje de Malic en la China. Además de las obras exclusivamente realizadas con teatro de sombras, siempre había un uso del mismo en uno y otro momento de la mayoría de las obras, incluso las posteriores a esta etapa. Puede decirse que los tres miembros de La Fanfarra tienen en su ADN artístico el Teatro de Sombras incrustado, siempre listo para servir en tal o cual escena, o para dedicarle una obra entera.

Carmen fue un trabajo especial: en esta obra, Mariona hizo por primera vez de actriz, pero en negativo, es decir, apareciendo en sombras detrás de una pantalla que cubría toda la boca del pequeño escenario del Teatro Malic. Teatro de sombras de actriz y de objetos, podríamos llamar a esta obra, a partir de un guión de Joan Casas y Toni Rumbau, y con dirección de escena de Rafael Durán.

Constantina
La tercera y última etapa de Mariona fue la de la libertad a ultranza así como de compromiso consigo misma, decidida a emprender un camino de investigación y de aventura en solitario. Tuvo su primer pistoletazo de partida con la obra Mangalena, con dirección de Anastasi Rinos, a la que le siguió una retahíla de títulos en los que Mariona creó toda una serie de personajes femeninos que venían a ser una especie de alter egos suyos que le servían para expresar sus desasosiegos, sus anhelos y sus inquietudes. Son la ya mencionada Mangalena, Constantina, Sophia, La Caja de Juguetes, De tanto que te quiero y El despertar de las pasiones. Una época ecléctica en la que lo importante ya no es tanto la manualidad creativa (aunque también, pues nunca dejó de investigar con los materiales y con el reciclaje de los componentes) sino en lo que se quiere decir en cada espectáculo. Para ello se rodeó de un fiel equipo de colaboradores que aportaban texto, escenografía, música o dirección de escena.

Pintura de Mariona Masgrau
Hay que decir que Mariona, a pesar de esta deriva hacia un teatro de contenidos, jamás abandonó su necesidad personal de expresión artística, no sólo satisfecha a través de sus inventos y muñecos sino también a través de su inclinación por la pintura, que trató a su aire y particular manera, inventando tintas y trabajando con la misma libertad de siempre.

Mariona pintando. Foto de Anastasi Rinos.
Puestos a definir con palabras el arte de Mariona, algo desde luego siempre difícil por no decir imposible, creo que habría que poner los siguientes adjetivos: valiente, rudo, sincero, autónomo, auténtico, esencial, noble, atrevido. En cuanto a los sustantivos, pondría: artista, teatro, vida, emoción, aventura, arrojo. Mujer de empatías claras, no tenía pelos en la lengua a la hora de decir las verdades. Eso le creó amigos y enemigos, y tuvo que lidiar con ellos desde esas arenas movedizas que son las emociones.

Su obra, variada y propia de una artista que tuvo que adaptarse a los vaivenes de una profesión atípica como es la de titiritera, ha conseguido traspasar los límites de lo efímero, esta condena que pesa sobre el arte del teatro. Hoy destaca en su materialidad objetiva, gracias al empeño de su duro trabajar con las manos, obra que tiene sus picos y sus valles, y que brilla como un ejemplo de tesón y de lucidez empírica de titiritera que no se arredra ante las dificultades. Que un museo como el del TOPIC le haga justicia con esta exposición monográfica honra tanto a Mariona como a los directores del Museo. 


Toni Rumbau
Barcelona, junio 2012

domingo, 5 de agosto de 2012

Algunas reflexiones sobre Europa y los teatros de títeres


El titiritero Janus Cabalt en el Damsquare de Amsterdam
Enfrascado estos últimos meses en el proyecto de la triple revista Putxinel·li, Titreresante i Puppetring, no he tenido más remedio que distanciar las entradas de este blog, destinado como es bien sabido a las Rutas de Polichinela (Títeres y Ciudades de Europa) que llevan ya un par de años en marcha. Un proyecto de viajes y de escritura que deberá culminar con la publicación de un libro y con una exposición dedicada al mismo tema que se presentará en el TOPIC de Tolosa en septiembre de 2013.

Quiero aquí retomar el hilo del proyecto, pues aunque las entradas al blog han sido escasas, como decíamos, no lo es la dedicación al mismo, que siempre se ha mantenido activa aunque sin la visibilidad de antes.

Y la primera reflexión que se me ofrece es constatar el altísimo grado de actualidad que el proyecto contiene. Me refiero a esta perspectiva especial de observar Europa y sus ciudades desde la dualidad que ofrecen los títeres, en cuanto personajes de la proyección popular que durante años o incluso siglos en algunos casos, han encarnado la "alteridad" jocosa, oculta, prohibida y siempre inquietante, de las sociedades que los sustentan. Una alteridad por lo general oculta o reprimida, que los títeres populares liberan y ponen en los escenarios y sobre el estrado de las plazas públicas.

Sello con tem del Karagosis, el teatro de sombras griego
Incluso me atreviría a afirmar que la misma existencia de estas tradiciones y sus posteriores evoluciones en formas de teatro más cultas y sofisticadas, es una de las garantías que nos quedan en Europa para no sucumbir a esta tentación unilateralista hacia lo abstracto que representa el monoteísmo del capítal y del beneficio, que los países más propiamente luteranos y protestantes del  Norte Europeo hoy defienden con tanta alegría. Los países del Sur, más propensos a la dualidad figurativa y a aceptar las dobles caras de la vida (el caso del Vaticano es un ejemplo magnífico), ha caído por otra parte en una caricaturización de este sentirse dobles, cuyas mejores manifestaciones han sido las corruptelas de un Berlusconi en Italia, los engaños descarados de las élites financieras y políticas griegas, o los descaros estafadores de los grandes capitales y de la clase política en España. No cabe duda que esta perversión de la dualidad ha puesto por los suelos su prestigio, momento excelente para que los fanáticos de lo único lo aprovechen y aprieten las tuercas a los países que han caído en la trampa de la deuda, para exprimirlos hasta la extenuación.

Y, sin embargo, haber realizado un uso perverso de la dualidad no significa que ésta haya perdido interés ni  su carcácter intrínsecamente innovador y revolucionario. Muy al contrario, es más necesario qyue nunca reivindicar la plena consciencia de las dualidades (en vez de su camuflaje para poder aprovecharse de ellas y manipular a las poblaciones a través de las mismas) y empezar a crear un discurso en positivo de las mismas, un discurso bien sustentado por la experiencia y por las tradiciones del arte y de la cultura que siempre han tenido los fenómenos del desdoblamiento en la base de su ejercicio.

Cartel de Ramon Casas
Los teatros de marionetas se apoyan principalmente en el desdoblamiento y en la celebración de las dualidades, de modo que su práctica conlleva en si este ejercitarse en las disciplinas de la alteridad. Pero creo que habría que ir más allá de este uso y empezar a pensar en discursos afirmativos capaces de enfrentarse a los monopolios de los monoteísmos unilateralistas, que sólo tienen como solución la ley del más fuerte, es decir, del que tiene la verdad o la razón, que en el caso europeo es la razón económica, mientras que en otros monoteísmos religiosos son las razones del dogma y de los dioses únicos. La victoria del Partido Republicano en las próximas elecciones norteamericanas representaría en este sentido un peligroso deslizamiento del mundo occidental al más estricto fundamentalismo de esta abstracción que es el Capital, que los algoritmos financieros tan bien saben manejar y multiplicar, dando todavía más fuerza a esta tendencia actual de someter las poblaciones a los sistemas "curativos" del adelgazamiento de cualquier tipo de prestación social. Unas medicinas que simplemente "matan" al enfermo, como se ha venido demostrando.

No creo que la respuesta a estas realidades económicas sea únicamente política. Creo que la batalla ideológica es de igual importancia, y que debería desarrollarse desde la reflexión teórica (para estos están los filósofos profesionales) pero también desde la creación de nuevos discursos del arte y del pensamiento que planteen los nuevos escenarios en positivo de la dualidad, a modo de modelos alternativos puestos a disposición del público. En vez de perder el tiempo en las lamentaciones y en las denuncias en negativo (lo malo del mundo), que lo que hacen es situar los discursos a la defensiva, debería procederse a la "creación en positivo", abriendo caminos y paisajes nuevos en los que se dé cabida a la complejidad de los sujetos y a los mundos múltiples de la alteridad de las personas y de las verdades.

Revista Punch época victoriana
Por eso es importante fijarnos en los títeres y en las tradiciones populares que existen en los distintos países del mundo, pues reflejan  desdoblamientos y proyecciones colectivos de los pueblos, desvelando asimismo las realidades interiores y ocultas pero que el teatro ha hecho conscientes. Tradiciones que nos hablan de arquetipos colectivos, de tendencias y de creencias inconscientes, y que surgen en los pequeños escenarios de los teatros de títeres con insólita riqueza y esplendor de imágenes y de colores.

Una historia de Europa vista a través de los títeres sería así una historia vista "desde el otro lado", es decir, desde las realidades ocultas de los pueblos, con sus ansias vitalistas e irreprimibles de manifestación de las mismas. De alguna manera, tal sería el propósito indirecto de estas Rutas de Polichinela, al centrar la observación en la relación Títeres y Ciudades, buscando como en cada lugar se manifiestan las dualidades jocosas de los Polichinelas de turno, analizando sus secretos, sus rasgos distintivos, etc.

domingo, 8 de julio de 2012

Muchas novedades en Titeresante, Putxinel·li y Puppetring

(Jaume y Josep Anglès se reencuentran con los viejos títeres de la familia, guardados en el MAE (Museo de Artes Escénicas) del Institut del Teatre de Barcelona)

El interesado en novedades y noticias frescas sobre el ancho mundo de las marionetas puede dirigirse a la revista-portal Titeresante, donde se están publicando muchos artículos últimamente. También los que lean catalán, pueden dirigirse a Putxinel·li, donde están apareciendo interesantes artículos sobre el proyecto La Revolta dels Titelles, una serie documental dedicada a los títeres en Cataluña. En inglés, está Puppetring, con contenidos muy interesantes sobre tradiciones, espectáculos y noticias de todo el mundo.
He aquí algunos artículos publicados últimamente:

- Cuatro Miedos. Taller de Teatro Visual del Institut del Teatre de Barcelona.
- Títeres y Emociones. Encuentro Internacional en Barcelona.
- Inauguración del Museo-Taller de Títeres de Pola de Siero (Asturias).
- Els Titelles Anglès a L'Institut del Teatre.
- Haida Gwaii, Canada, Protest Puppets
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(Imagen del Taller impartido por Gilbert Meyer en la Jornada Títeres y Emociones organizada en Barcelona por Teia Monner. Foto de Gloria Roig y Giménez )

viernes, 15 de junio de 2012

Viaje a Chengdu, China

Acabo de llegar de un largo viaje a China, para asistir al 21 Congreso de la Unima y al Festival Mundial de Títeres que se celebra en esta ciudad: 65 espectáculos extranjeros, 37 chinos y unas 700 representaciones. El objetivo del viaje era cubrir la información del Congreso y del Festival para la triple revista Puppetring (Putxinel·li, Titeresante y Puppetring), que además acababa de recibir una esponsorización de la misma Unima Internacional. El viaje se hizo también gracias a la ayuda del Instituto Ramon Llull, que se hizo cargo del billete. Todas las crónicas publicadas en Titeresante pueden leerse aquí.
Momento de la Closing Ceremony del Festival
 Ya había estado en China en el año 90 pero en la parte Este, concretamemte en Quanzhou, Cantón, Honkong y Macau. Además, entonces el país justo estaba empezando su proceso de reformas y fue muy ilustrativo ver en Cantón por todas partes inmensos rascacielos levantarse como por arte de magia envueltos en complicados andamios de bambú. Hoy estos edificios ya son viejos y a su lado se han levantado otrros aún más altos e imponentes.

Al menos esto es lo que pude observar en Chengdu, la capital de la región de Sichuan, en el sudoeste del país. Una ciudad de unos siete millones de habitantes, envuelta por una area metropolitana de otros siete millones: catorce en total. Impresiona realmente ver como China está cambiando y desarrollándose a marchas forzadas, a un ritmo galopante y vertiginoso. Uno no puede dejar de pensar en un colapso medioambiental a corto y medio plazo, cuando se ve este incesante crecimiento. Pero los chinos no parecen pensar lo mismo, y viven su inmersión en las mieles de la modernidad con un entusiasmo exultante: un parque móvil por las calles de alto nivel, una alegría juvenil entregada a los móviles, tablets y otros inventos de última generación, cuerpos femeninos muy ventilados con modelitos de mucho atractivo (en Chengdu hace mucho calor en esta época), y establecimientos dedicados al consumo masivo por todas partes. Una agradable sorpresa: prácticamente todas las motocicletas son eléctricas, es decir, ni hacen ruido ni sacan humo. Se cargan con un simple enchufe a la corriente eléctrica. El consumo de electricidad debe ser contundente, claro, y creo que el carbón es una fuente de energía bastante utilizado, pero es un placer ver los ríos de motos y bicicletas circular sin ruido alguno y sin sacar humo, casi una imagen de ciencia ficción.
Cabezas con plumas. Teatro de sombras. Chengdu.

Otra sorpresa agradable: el caos vital y casi juguetón del tráfico y de las citadas motos y bicicletas que circulan por las calles haciendo mil diabluras, subiendo por las aceras, cruzando en diagonal por entre los peatones... Los puristas de la calle de paseo que en España se quejan de las bicicletas, deberían ver este caos para relativizar sus posturas. Para algunos, este desorden y anarquía les podrá parecer una salvajada, pero fue para mi un signo de vitalidad y buena salud mental de la población: ante los rigidismos políticos y laborales, amplios espacios de libertad en las zonas privadas del día a día. Esta libertad se notaba también en las personas que veías por la calle o en las plazas: cada uno a su aire, haciendo lo que se le antojaba: bailando unos, practicando el Taichí o cantando karaoke otros, vendiendo pajaritos o escuchando sus cantos embobados, mostrando la barriga para sacarse el calor, descontrayendo los músculos mientras pasean por la calle, ... Los ambientes callejeros eran francamente agradables y daban una imagen de relajamiento y libertad personal muy superior a la que se observa en los países occidentales. No se me mal interprete: no quiero decir que haya más libertad en China, sino que las personas viven en su intimidad una relación con ellos mismos y con el entorno más abierta, libre y relajada.
Títeres de la compañía Shan, de Taiwán, en Chengdu.
 No cabe duda que la opulencia de la fachada urbana oculta realidades de cruda pobreza y marginación social. Pero, como digo, la impresión general es la de un país en un claro proceso de cambio y transformación. Está por ver lo que el futuro reserva a esta inmenso país, y como las jerarquías del Partido Comunista van a conseguir cuadrar el círculo de una sociedad cada vez más moderna y consumista, y por lo tanto, con más exigencias de autoresponsabilidad y de espacios de libertad, con el dirigismo político y el control de las comunicaciones en el que se basa la autoridad del régimen. Igualmente, las próximas crisis medioambientales se avecinan colosales y si no cambian pronto de rumbo energético, las futuras hecatombes están servidas.

Desde el punto de vista de las marionetas, el panoramo chino es de una riqueza espléndida y casi desbordante. Se han conservado tradiciones importantísimas y de altísimo nivel en muchas partes del país, y hay verdaderos empeños oficiales en mantener este patrimonio, protegerlo y potenciar el relevo generacional, pues muchos de los viejos maestros no tienen ya aprendices que les puedan suceder. En este sentido, es realmente encomiable el trabajo de las personas involucradas en el Museo de Sombras de Chengdu, con un fondo de muchos miles de piezas que están siendo catalogadas y pronto serán expuestas en un museo que en estos momentos se está construyendo. Una exposición de este fondo pudo verse duranjte el festival. Su organizadora, Erica Luo, es una joven estudiosa muy entusiasmada con su trabajo: su labor en la citada exposición ha sido realmente maravilloso.

Más adelante ya hablaremos de estas tradiciones con más calma. Adjunto solo a modo de avance este documental pescado en Youtube sobre el teatro de sombras tradicional en China.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Viajes a Cuba y a Lisboa

Catedral de La Habana
Abril y Mayo han sido meses de mucha agitación viajera: dos semanas y media en Cuba, para participar en el X Taller Internacional de Títeres de Matanzas, dónde he realizado un curso de cinco días y dos representaciones de "A Manos Llenas" en el Teatro Papalote, y dos más en la Habana, en el Teatro La Colmenita. Sobre el Taller y los espectáculos vistos en Cuba, vean el siguiente enlace a Titeresante, dónde se han publicado varios artículos al respecto.

Visitar Cuba ha sido una experiencia inolvidable, tanto desde la perspectiva humana y marionetística en general, como personal, pues eran muchas las ganas que tenía de conocer esta vieja tierra española y tan catalana, que dejó de serlo en el 98 y que tánto marcó el destino de nuestros pueblos. Me acompañó en el viaje Rebecca Simpson, quién tuvo sus emociones cuando se encontró en la ermita de Montserrate, en la ciudad de Matanzas, que se encuentra sobre las denominadas "Alturas de Simpson", lugar donde por cierto nació el Danzón cubano. Otro acompañante que me trajo muchas satisfacciones fue el libro de Manuel Moreno Fraginals "Cuba/España, España/Cuba", indispensable para entender la historia de la isla y gozar de sus paradojas, misterios y caprichos.

Café Europa, con los músicos al fondo
La decadencia de La Habana, magnífica, fue también dolorosa, aunque me siento muy afortunado de haberla conocido aún con los viejos trajes que arrastra desde hace siglos, antes de que las modernidades inevitables lleguen y lo embellezgan todo tánto que no sólo será prohibitivo para los bolsillos modestos sino desagradable para las sensibilidades sanas. No pude evitar dejarme llevar por los tópìcos y escuché música en los bares y fumé puros en ellos, gozando como el que más del mejor tabaco del mundo. Visité sin vergüenza alguna la Fábrica de Puros Partagás, admirado del mimo y del buen orden en la elaboración de los vegueros. Momento especial fueron las veces que estuve en el Café Europa, en plena calle Obispo, donde escuché al Septeto de Sones de La Habana, compuesto por unos músicos excepcionales, entre los que había uno que tocaba el "Botijo", viejo instrumento que substituía antiguamente al contrabajo. Quién lo tocaba, un excelente músico de 86 años de edad, me contó que era el último que usaba aún este instrumento, cuyos bajos sonaban increiblemente graves, potentes y afinados. Me dejé llevar por las calles de la Habana Vieja, que en algunos lugares me recordaba el ambiente de la Barceloneta, y me fui empapando de "habanidad", que es una sensación que mezcla tanto lo vetusto español como lo catalán viejo, con sabores del Caribe y las inevitables imágenes de carabelas, veleros de todo tipo y barcos de guerra, con tripulaciones que tanto rezan a Dios como se encomiendan a Satanás antes de asaltar al abordaje algún velero bergantín bien cargado de tesoros.

Pasaje cerca de la estación de trenes
Vi al socialismo de estado languidecer con pasmoso paso firme, muy bien pertrechado en sus burocracias que intentan aislar Cuba del mundo, algo casi imposible, siendo como es un cruce de caminos y de culturas. Y vi un cierto acatamiento de los isleños al destino que les ha tocado de avanzar a paso lento por la historia, aunque algunos parecen tener más prisa que otros. Puedo imaginarme a la casta de los que mandan preparar ya sus negocios con los representantes de Miami que a su vez lo son de las grandes corporaciones mundiales, un proceso que suele ser inevitable en todos los cambios de regímenes autoritarios, aunque ojalá me equivoque y los ángeles de la bondad velen por los cubanos.

Tras Cuba, recalé una semana en Lisboa, esa ciudad que tanto amo pues en ella viví gozosos momentos de mi vida y de la suya. Allí ejercí de periodista titiritero en el FIMFA, el Festival Internacional de Marionetas y Formas Animadas de Lisboa que dirigen Luís y Rute de A Tarumba, y que tiene  una de sus sedes principales en el Museu da Marioneta, ubicado en el Convento das Bernardas, un lugar que me encanta. Todos los artículos publicados en Titeresante sobre el Festival pueden verse en el enlace aquí marcado.

La vieja fábrica de puros Partagás, en la Habana,
hoy en restauración
Toca ahora trasladarse a Pola de Siero, en Asturias, para participar en el Festivaltíteresí, del que hablaré en Titeresante, para luego desplazarme, el jueves 24, a Chengdu, en China, para asistir al Congreso Mundial de Unima y poder presentar allí la revista Puppetring con sus tres portales, además de gozar del Festival Mundial que se celebrará durante los días del Congreso.

domingo, 8 de abril de 2012

Jorge Raedó triunfa en Finlandia

Esta nota tiene poco que ver con los títeres pero sí con la ópera y una puesta en escena que juega sobretodo con la imaginación. Teatro visual sugerido por la gestualidad de unos niños de Finlandia que construyen una ciudad con música de Hindemith.

Jorge Raedó, un catalán que escapó de Barcelona antes de que la crisi cayera como un mazo sobre la realidad española, se ha instalado en Finlandia para desarrollar un proyecto que aquí tenía poco por no decir ningún futuro: ¿Qué es Arquitectura? pretendía trasladar a la escuela el mundo de las artes arquitectónicas, un lujo incomprensible para nuestro sistema educativo con vocación de ir a menos, y que encontró acomodo en esta sociedad nórdica que las estadísticas establecen como la del mejor sistema educativo del mundo. Una exageración, sin duda, pues el alcohol, el frío y la soledad arrasan en estos países del Polo, pero la realidad parece dar la razón a los tópicos y el caso es que Jorge Raedó ha podido allí dirigir la conocida ópera de Hindemith "Construímos una ciudad", especialmente pensada para niños. He visto el video y soprende la seriedad de la ejecución, el minimalismo y la sobriedad de una propuesta sin pretensiones pero que durante meses ha sumergido a unos niños en la música de Hindemith y en los imaginarios arquitectónicas de una ciudad inventada. Véanlo en este video que adjuntamos:

martes, 27 de marzo de 2012

Acabó el Festival TOT de Barcelona

Marta y Lope actuando en la calle del Poble Espanyol.
Foto de Jesús Atienza
Tras estas dos semanas de intensa actividad titiritera en Barcelona, llega el reflujo y el momento de las reflexiones. Un festival pequeño pero ambicioso que tiene la virtud además de replantearse constantemente su presente y su futuro, tal como lo demuestra la mesa redonda realizada alrededor de la pregunta "¿Vale la pena hacer un Festival de Títeres?". No asistí a este encuentro personalmente, pero sí lo hizo mi compañero Cesc Martínez, Jefe de Redacción de Titeresante, quién ya escribió un artículo sobre el mismo.

Creo que la respuesta a esta pregunta debe ser positiva, aunque como es lógico los gerentes del asunto deberán valorar los aspectos que los artistas por lo general ignoramos. Pero como dijo una vez este lince de los festivales que es Salvador Sunyer, director de Temporada Alta (el festival estrella de cuántos se realizan en España), es obligación de todo festival crecer siempre. Si no en cantidad, sí al menos en cualidad. Y ahí es dónde hay siempre un margen para la imaginación de los emprendedores. El TOT Festival tiene unos límites, marcados por las paredes del recinto que lo acoge: las mismas murallas del Pueblo Español. Saltarse estas murallas y extenderse por la ciudad sería el siguiente paso que daría empuje y una gran visibilidad al Festival.

Consideraciones que buscan ser una respuesta en positivo a la pregunta antes expuesta y que creo pueden ser tenidas en cuenta. Puede que no haya dinero o que lo haya poco, pero lo que no falta en este mundo es imaginación. Y cuando existen unos medios, por pocos que sean, la obligación de cualquier responsable de los mismos es hacerlos volar ponioéndoles esas alas invisibles que dan la imaginación.

domingo, 18 de marzo de 2012

Sigue el TOT Festival del Poble Espanyol en Titeresante

Ha empezado el TOT Festival de Títeres y de Teatro de Objetos que organiza el Poble Espanyol de Barcelona, con dirección artística de Jacques Trudeau. Empezó el viernes 16 y durará hasta el próximo domingo 25 de marzo. El programa lo podeis ver clicando aquí.

Desde Titeresante, estamos siguiendo los diferentes espectáculos y encuentros profesionales. Poco a poco iremos sacando información y comentarios sobre los mismos. Lo encontraréis todo clicando a www.titeresante.es. También aparecerá en sus dos portales hermanos www.putxinelli.cat y www.puppetring.com, con la mayor celeridad posible, pues los redactores somos pocos y las horas no pueden estirarse más de la cuenta.

Y un aviso importante: el próximo miércoles 21, a las 12h del mediodía, se va a presentar nuestro proyecto Puppetring (las tres revistas en una) en el Espai Massana del Poble Espanyol de Barcelona. Estarán presentes Toni Rumbau (director), Cesc Martínez (Jefe de Redacción), Jesús Atienza (Fotografía) y los miembros del Consejo de Redacción Maryse Badiou y Víctor Molina. Después habrá una comida titiritera e informal (15 euros el menú) en el restaurante Los Arribes del mismo Poble Espanyol.

viernes, 2 de marzo de 2012

Titeresante y Putxinel·li en línea

Foto cedida por Jesús Atienza de una
marioneta de Pepe Otal. Acompaña
la Editorial de Titeresante.
Acaban de ponerse en la Red los dos portales-revistas Titeresante y Putxinel·li, dedicados ambos al Teatro de Marionetas, la primera en castellano y la segunda en catalán. Es un proyecto largamente perseguido y que por fin ve la luz del día. El próximo lunes día 5 esperamos poder sacar igualmente su hermana gemela en lengua inglesa, Puppetring


Las tres revistas estarán unas semanas en fase de prueba, pero espero que cumplan ya con sus funciones desde el primer día. Adjunto el texto de la Editorial de Titeresante para que el lector se haga una idea del proyecto:

"Nace Titeresante hoy, jueves 1 de marzo de 2012, con deseos de quedarse y, a la vez, de evolucionar como evolucionan todas las cosas que nacen en las redes de Internet. Una revista de títeres que quiere hablar de todo lo que tiene que ver con este género teatral tan concreto como amplio y rico. Y lo hará desde sus tres portales que se reflejan y se complementan entre si: Putxinel·li en catalán, Titeresante en castellano y Puppetring en inglés.

Hablar de Títeres hoy es hablar también de Teatro Visual y de Teatro de Objetos, de espectáculos que juegan con la duplicación de la imagen y del cuerpo del actor sin límites técnicos ni conceptuales, es hablar de ópera, de musicales, de teatro experimenhtal, de grandes espectáculos, y también de obras para los más pequeños.

Hay también museos, escuelas, centros de documentación, especialistas y los Festivales que tanto han hecho para el cultivo y el mantenimiento del género. Debemos mencionar aquí la apuesta a ciegas que han hecho por nuestro proyecto entidades como el TOPIC de Tolosa y su festival Titirijai, el Museo de la Marioneta de Lisboa, el Instituto del Teatro de Barcelona, el Poble Espanyol de Barcelona y su TOT Festival y el Institut Ramón Llull.
Alrededor de los títeres encontramos tradiciones centenarias que nos han llegado muy vivas. Y, muy cerca del género, están los pesebres en movimiento, o las fiestas paganas de gigantes, cabezudos, mascaradas, calaveras, diablos y dragones que sacan fuego. Ritos que nos hablan de imaginarios colectivos de raíces antiquísimas. De todo eso quiere hablar Titeresante.
Hoy vivimos en España, en los países de Iberoamérica dónde se habla el español y el portugués, y de un modo general en toda Europa, un momento de extraordinaria creatividad. Existe una nueva generación de jóvenes artistas y titiriteros que están llevando el género a unas cotas de altísima calidad. Desde los años setenta, cuando se vivió el resurgir del género de los títeres en Europa, nunca se había visto semejante irrupción de nuevos valores y nuevos usos de los lenguajes visuales en el mundo entero. La razón es clara: el teatro de títeres, entendido en su más amplia acepción, satisface como ningún otro lenguaje escénico las necesidades expresivas del siglo: abordar la complejidad desde la síntesis del arte. A más complejidad, más necesidad de síntesis. Pero una síntesis capaz de hablarnos de lo complejo sin reduccionismos ni empobrecimientos conceptuales. Los objetos y la multiplicidad figurativa de la representación nos ofrecen esta posibilidad. Por eso el arte de los títeres se enriquece con la llegada de creadores procedentes de disciplinas muy distintas entre si, técnicas unas, pertenecientes a las viejas escuelas artísticas otras, o bien del teatro actoral o de la robótica pura y dura.
Una realidad de renovación y de esplendor que desde Titeresante queremos acompañar y apoyar, mostrándola junto a sus dos portales hermanos. Tres revistas en una que esperamos nos abran al mundo, con una estudiada articulación de lo local con lo global."

viernes, 24 de febrero de 2012

Presentación de "Pepe Otal, el Viaje Infinito"

Por fin se presentará en la Casa-Taller de Pepe Otal el reportaje "Pepe Otal, el Viaje Infinito" realizado por Pedro Nares en conjunción con Ernest F.Sala y que está dedicado al insigne titiritero de Albacete: el viernes 2 de marzo, a las 19:30, en la c/Guardia, 11, bajos.

Vieja fotografía con Pepe y Albert
Tort con un cuadro de éste.
Se trata de una película de una hora y ocho minutos de duración en la que se muestran las múltiples facetas del insigne titiritero de Albacete a través de entrevistas realizadas a él mismo así como una recolección de varios testimonios a cargo de Jordi Ràfols, Manel Martí, Jordi Bertrán, Pep Gómez, Pilar Gálvez, Oriol Font, Albert Tort, Carlos López, Carles Codina, Mila Cubero, Jaume Tomillero, Jesús Atienza y Toni Rumbau.

La película está realmente muy bien hecha y los que asistimos a su estreno el 18 de diciembre de 2011, nos hicimos cruces de que hubiera durado más de una hora, pues nos la tragamos entera sin noción alguna del tiempo transcurrido. Sirve sobretodo para mostrar la compleja personalidad de Pepe Otal, con una variedad de facetas que sus distintos amigos van desplegando en la película una tras otra, algunas de ellas contradictorias y por ello tan interesantes, pues de lo que no cabe duda es que todas son reales y fundadas por años de experiencia y de amistad. Junto al Pepe sabio y amable está el Pepe canalla y endurecido, y frente al poeta inspirado y buen conocedor de las constelaciones, el lúbrico y donjuanesco Pepe que sólo busca satisfacer sus ardores amorosos. Este enamorado de la muerte que fue Otal confiesa que en realidad no sabe nada de ella, y que prefiere no tener que definirla ni conocerla, seguramente para no enturbiar una relación profunda que duró hasta que ella se lo llevó a su palacio.

martes, 21 de febrero de 2012

Aragosi y El Leila el-kebira

He descubierto en Youtube la obra entera de esta maravilla de obra musical egipcia titulada El Leila el-kebira (La Gran Noche), obra emblemática del Teatro de Títeres de El Cairo que se estrenó en los años sesenta (desconozco la fecha exacta de su estreno) y que suele pasarse con regularidad por la televisión egipcia. En ella, van desfilando por el escenario uno tras otro los personajes populares de la calle cairota: vendedores de Humus, de pistachos, un circo y, lo más interesante para nosotros, un teatrillo de títeres de Aragosi en el que el protagonista canta con la "lengüeta". El fragmento del Aragosi es una verdadera maravilla y debo decir que cuando lo descubrí, en mi primer viaje a Egipto en 1996, despertó mis deseos de crear un día una ópera de marionetas con "lengüeta" (sueño que se realizó en 2001 con la ópera "Euridice y los Títeres de Caronte", con música de Joan Albert Amargós).

La música de El Leila el-kebira es del reputadísimo compositor y cantante ciego  Sayed Mekkawy (1926-1997) y la letra del gran poeta Salah Jahine (1924-1997), dos autores de mucha importancia en la cultura moderna de Egipto. Constituye una magnífica opereta desconocida en Europa y que sigue en el repertorio del Teatro de Títeres de El Cairo. La pena es que siempre se representa con la música grabada del estreno, y hacerlo con música y cantantes en vivo parece algo imposible. Los temas y las canciones de El Leila el-kebira se han hecho tan famosas en el mundo árabe en general, que muchas de ellas se cantan en la calle o en fiestas señaladas.

El fragmento del Aragosi (verdadero teatro dentro del teatro) está hacia el final de la primera parte y en el inicio de la segunda. Inserto aquí las cuatro partes de la obra.








sábado, 28 de enero de 2012

Turín y Gianduja: historia, museo, teatros y colecciones

Exterior nocturno del Museo Gianduja en Grugliasco, Turín.
El Museo Gianduja

A mediados del siglo XIX, hablar de Gianduja era hablar del espíritu piamontés por excelencia, en una relación parecida a la que tiene el personaje de Pulcinella con la ciudad de Nápoles. Es decir, Gianduja representaba a los piamonteses especialmente en aquellos momentos iniciales del Resurgimento, cuando se fraguaba lo que sería la Italia moderna. Hoy, mucha historia ha pasado desde aquellas fechas, y el vocablo es más conocido para indicar un tipo de chocolatines, muy populares en Turín, unos caramelos o una marca de vino de la zona, aunque el personaje sigue desempeñando la importante función de ser el anunciador oficial de los carnavales piamonteses. Por supuesto, también hay algunos titiriteros que con gran dignidad y maestría lo siguen manteniendo como protagonista de sus espectáculos. 

Giovanni Moretti, Alfonso Cipolla y Luca Valentino,
en las oficinas del Museo Gianduja
Para indagar sobre el personaje, el director de teatro Luca Valentino, mi amigo en Turín,  me condujo al Museo Gianduja, que se encuentra en la localidad de Grugliasco, a pocos kilómetros de la capital. Allí nos recibieron Giovanni Moretti y Alfonso Cipolla, artífices del mismo y creadores del Istituto per i Beni Marionettistici e del Teatro Popolare. Cabe decir que fue un verdadero placer visitar el museo en compañía de quiénes mejor conocen no sólo la historia de Gianduja sino también la del teatro de títeres de Italia en general. De ambos autores es la magnífica obra Storia delle marionette e dei burattini in Italia, con prólogo de John McCormick, así como varios libros sobre la figura de Gianduja, entre ellos Gianduja: da burattino a simbolo del Piemonte, Catalogo; Il Teatro di Figura in Piemonte, de Alfonso Cipolla; Gianduja. Una ricerca in corso, de Giovanni Moretti y Alfonso Cipolla; o el libro de varios autores, Gianduja. Da Callianetto al Gran Teatro dei Fratelli Niemen, a cargo también de Alfonso Cipolla y Giovanni Moretti, Torino 2003. Para más información sobre las publicaciones del Museo, clicar aquí.

Gianduja, de la compañía Gambarutti, activa a
principis del XIX en el Piamonte. Museo Gianduja.
Como puede verse, mucha atención le han puesto los dos autores al personaje y es lógico que tanto amor haya acabado en museo, teniendo en cuenta además que Alfonso Cipolla es, desde hace muchos años, un pertinaz coleccionista de marionetas que le ha llevado a reunir un importante fondo, parte del cual se exhibe hoy en el museo de Grugliasco. Por su parte, Giovanni Moretti es un prestigioso actor fundador de varias compañías de teatro y profesor de la Universidad de Turín, convertido con los años en un importante referente de la escena italiana contemporánea.

El Museo ocupa un hermoso palacete en el que se ubican las salas de exposición en el primer piso, las oficinas y parte de los fondos, mientras que la biblioteca del centro se encuentra en un edificio colindante. Nos contó Giovanni Moretti como la máscara local del Piamonte, que a finales del XVIII se llamaba Gerolamo, tuvo que cambiar de nombre durante la época napoleónica. La razón es simple: el gobernador instaurado por Napoleón en la zona se llamaba Gerolamo Durazzo, y era un tanto peligroso utilizar el mismo nombre para una marioneta que básicamente hacía burla de la actualidad, al cumplir con la función de cronista satírico que los títeres tuvieron a lo largo del siglo XIX. Pasó a llamarse Gianduja (pronúnciese la jota como si fuera una i) y rápidamente adquirió gran celebridad. Se caracteriza por lucir un par de berrugas llamativas en el rostro y la misma coleta entonces de moda que también llevaba Guiñol. Sus creadores fueron los titiriteros Giovan Battista Sales y su ayudante Gioacchino Bellone. Por lo visto fue Sales quién se inventó el nombre de Gianduja, substituyendo al Gerolamo de la tradición, tras haber aprendido el oficio con el titiritero que actuaba en Piazza Castello, Giòanin d’ij Osei, conocido en su época como el “principe dei burattinai” (citado en el Catálogo Gianduja, de Giovanni Moretti y Alfonso Cipolla).

Gianduja y Giacometta recibiendo a las
máscaras italianas
En el museo hay una hermosa marioneta de Gerolamo y, a su lado, otra del que se supone es el Gianduja más antiguo que se conserva. También hay profusión de muchos otros personajes de la época, y  otros más recientes, que llenan las vitrinas del museo muy bien puestas por el titiritero-arquitecto Claudio Cinelli. Destacan varios diablos, algunos bastante antiguos, muchos soldados con fusiles y cañones, procedentes la mayoría de la compañía Lupi de Torino, con los que se representaban las batallas de la época, muy agitada. Pero si las marionetas son importantes, no menos lo son los materiales gráficos exhibidos (dibujos, carteles y revistas satíricas), como el Alfabeto di Pasquino “De Torino a Roma”, obra del famoso ilustrador Teja, en el que se cuenta, a través de maravillosas ilustraciones hechas con un gran humor y con Gianduja como hilo conductor, la precipitada huída de la corte a Roma, convertida en la nueva capital, y que empobreció de golpe y porrazo a Turín, con importantes insurrecciones y protestas populares.

Gianduja (el actor Giovanni Toselli)
hablando con Gianduja.
También se indica, con profusión de ilustraciones y objetos varios, la popularidad que alcanzó Gianduja, utilizado para dar publicidad a múltiples productos de la zona, o protagonizando roles de protocolo festivo, como las celebraciones del Carnaval o el encuentro de máscaras que se realizó en Turín durante el Carnaval de 1886, en el que se realizó el 3° Congresso delle Maschere italiane al Ciabot d’ Gianduia. Una magnífica litografía en color de 1898 recoge el recibimiento que Gianduja y Giacometta, su compañera, otorgaron a las distintas máscaras de las ciudades italianas llegadas a Turín, como una evidente muestra de unión política de un país recién estrenado.
Otra imagen preciosa es la de un cartel del año 1904, en el que se ve al actor Giovanni Toselli (1819-1886) caracterizado de Gianduja cogiendo por los hilos a un Gianduja títere y charlando con él –una marioneta perteneciente a la familia Lupi–.

El Museo tiene también una sala con piezas de muy distintas procedencias, algunas contemporáneas, como las marionetas cedidas por Neville Tranter de su espectáculo Frankenstein. Otra joya  a destacar es el precioso retablo de Guiñol, seguramente ochocentista, con dibujos muy trabajados y un elenco de hermosos títeres compañeros del héroe lionés. Adjunto algunas fotos que ilustran esta afortunada visita al Museo de Gianduja.

Teatros, Pinocchio, el señor Grilli y los títeres de hoy.

Escena de la ópera Pinocchio en el Teatro Reggio.
Me contaba Luca Valentino cómo de niño iba a ver las funciones que realizaban los Lupi en el teatrillo que entonces tenía esta antigua familia de titiriteros en Turín. Funciones que marcaron para siempre su sensibilidad, pues de aquella siembra vinieron los frutos de su dilatada carrera artística como director de escena, siempre con una especial atención hacia el género de las marionetas. Hay que saber que Valentino ha trabajado mucho con el conocido marionetista Claudio Cinelli. También ha dirigido tres espectáculos míos (“El Doble y la Sombra”, y las óperas “Euridice y los Títeres de Caronte” y “Salón de Anubis”, ambas con música de Joan Albert Amargós). Muy recientemente, ha sido el responsable de la puesta en escena de Pinocchio en su estreno en Italia, en el Teatro Reggio de Turín, una ópera de nueva creación con música de Pierangelo Valtinoni y libreto de Paolo Madron. Pinocchio ha sido un verdadera éxito y se repondrá de nuevo esta temporada durante el mes de abril de 2012. La gracia del montaje es que el personaje de Pinocchio está representado por una verdadera marioneta, manipulada a la manera “bunraku” por varios manipuladores capitaneados por Claudio Cinelli, autor de los muñecos. La obra está llena de efectos visuales, con utilización constante de títeres e imágenes de todo tipo. No cabe duda que el Teatro Reggio, programando esta obra de nueva creación muy aclamada por crítica y público, se ha marcado un tanto importante.

El teatro de los Lupi ya no existe, por desgracia. Por lo visto, aún persiste parte de la compañía y se conservan bastantes de sus marionetas, muchas de ellas diseminadas por los museos y entre los coleccionistas. Había bastantes en el Museo de Gianduja (preciosas cabezas sueltas de un sinfín de personajes) y se encuentran en las mejores colecciones de marionetas del país.

Fachada del antiguo Teatro Gianduja en Via Principe Amadeo,
de Turín
Hablando de teatros, vi y fotografié la fachada del antiguo Teatro Gianduja, situado en un noble edificio de la calle Príncipe Amadeo y con una capacidad bastante grande, que funcionó hasta después de la guerra. Hoy es un parking aunque se conserva la fachada, el nombre y una estatua del propio Gianduja asomada en el balcón que corona la puerta de entrada.

También me mostró Luca Valentino la última ubicación del teatro de los Lupi, situado junto a la iglesia de Santa Teresa, muy cerca de Piazza San Carlo. El local tuvo que cerrarse al no reunir las condiciones de seguridad exigidas por la municipalidad.

El señor Augusto Grillo en su despacho del Teatro Alfa.
Más tarde nos reunimos con el señor Augusto Grilli, hombre de teatro y gran coleccionista de marionetas, quién nos recibió en su despacho junto al Teatro Alfa, dónde suele representar sus espectáculos de Opereta. La afición del señor Grilli hacia las marionetas proviene de su más tierna infancia, pues como él mismo nos contó, adquirió su primera marioneta a los seis años de edad. Desde entonces no ha cesado de satisfacer esta necesidad suya de rodearse de actores de madera, sobretodo los movidos por hilos, que son su predilección. Actualmente, su colección alcanza la increíble cantidad de 15.000 piezas catalogadas, seguramente una de las más importantes de las existentes en Italia y en el mundo. Importante fue la exposición que hizo en el vestíbulo del Teatro Reggio en mayo de 2010, dedicada al mundo de la ópera, con pequeñas escenas fijas de personajes de la Bohème, de l’Elisire d’Amore, de la Aída o de Il Barbiere di Siviglia.

Con sus marionetas, el señor Grilli ha montado varios espectáculos, como algunas óperas y varias obras con Gianduja de protagonista. Uno de los temas de más éxito y que se reprodujo en innumerables espectáculos, especialmente a cargo de los Lupi, fue la famosa defensa de la ciudad de Torino durante el asedio sufrido por el ataque de los franceses en 1706. Además de Gianduca, destacó en estas fechas la heroicidad del soldado Pietro Micca, quién se inmoló al saltar por los aires junto a un depósito de armas para detener el avance de los franceses, quiénes pretendían entrar por los subsuelos de la ciudad. Gracias a Pietro Micca, el ataque fue repelido y Turín mantuvo su independencia.

El señor Grillo con Gianduja y Pietro Micca
Nos llevó el señor Grilli a su almacén dónde guarda parte de sus colección. Me soprendió el orden y el buen estado de las mismas, mantenidas en una temperatura ambiental idónea para protegerlas de la humedad, todas ellas envueltas en bolsas de tela o de plástico, perfectamente catalogadas según sus nombres, procedencia, obra en la que actuaba, etc. Le pedí que me mostrara un Gianduja (la que nos enseñó era obra suya, pues el señor Grilli también es constructor) y de paso extrajo a un Pietro Micca cuya cabeza provenía de los Lupi. Entre las hileras de cuerpos colgantes, nos mostró un conjunto de marionetas venecianas del siglo XVII, un batallón de Pupis colgados en la parte alta de una esquina del almacén, y otras joyas que apenas entreveíamos a través de los plásticos.

Pensé que era una pena que semejante tesoro no tuviera dónde mostrarse y que no exista ningún museo con ganas o capacidad de exhibirlo. Así lo piensa igualmente el señor Grilli, cuya única ambición es que el resultado de tantos años de esfuerzo no acabe ni fragmentado ni disperso. Un ejemplo de singular tenacidad que sin duda encontrará algún día dónde posarse y mostrarse en público.

Para rematar esta crónica de Turín, sólo me falta indicar a los titiriteros que en estos momentos siguen actuando con Gianduja de protagonista: uno es Marco Grilli, hijo del coleccionista, quién decidió en su día aprender el oficio del títere de guante y otras técnicas trabajando con Bruno Leone de Nápoles el Pulcnella y con Mimo Cuticchio de Palermo la técnica de los Pupi y del Cunto. La otra gran familia que también defiende en los escenarios a Gianduja son los Fratelli Niemen cuyas raíces se remontan al siglo XIX. Los Niemen, a los que no he tenido la suerte de conocer (compartimos programa en el Festival de Pinerolo del año 2010, pero no coincidimos en el calendario), son también muy apreciados por los entendidos y suelen actuar en los principales festivales del país.

jueves, 26 de enero de 2012

Turín, la ciudad de Gianduja y otras muchas cosas

Gianduja (foto sacada en el Museo de Gianduja:
Istituto per i Beni Marionettistici e del Teatro Popolare)
Después de visitar Lyon y encontrarme con Monsieur Guignol, era casi obligatorio acercarse a Turín, la capital del Piemonte, para saludar a otro personaje que, como el lionés, no lleva máscara y nació también en la época napoleónica: Gianduja. Sabido es que ambos han sufrido a lo largo de los años evoluciones muy distintas, pues mientras el primero ha llegado muy vivo y muy “expandido” a nuestros días, Gianduja ha quedado relegado en el imaginario piemontese como un referente folclórico de épocas pasadas, sin una presencia demasiado activa, aunque sí persistente, dado que algunos titiriteros siguen actuando con él.

Peculiaridades de la ciudad: luces, la Mole, el Museo Lombrosiano y el Museo Egipcio

Pero antes de entrar en materia y abordar al curioso personaje- que en el siglo XIX llegó a encarnar simbólicamente todo el Piemonte–, habría que hablar de esta ciudad del norte de Italia, singular como pocas. No sólo porque de ella partió el movimiento que acabaría unificando Italia en un solo país –conocido como il Risorgimento– siendo por ello mismo la primera capital de Italia, sino porque Turín ha sido una ciudad pionera en muchísimos asuntos de trascendental importancia para los italianos. Aquí fue dónde se desarrolló el primer cine, dónde nació la RAI (radio y televisión italianas) y la primera línea aerea del país (Trieste-Venecia-Pavía-Turín), aquí se instaló, creció y murió la FIAT. También  vivió, ya loco, Friedrich Nietzche una temporada, y Umberto Eco estudió en ella. Cesare Pavese se suicidó en 1950 en una habitación de su hotel, y Antonio Gramsci fundó en 1919 la revista L’ordine nuovo, con nuevos planteamientos sobre la lucha de la clase obrera. Last but not least, tiene el honor de guardar el Síndone, el sudario que se supone guarda la imagen de Cristo, esa reliquia tan venerada por los católicos y que es motivo de masivas peregrinaciones cuando se la expone en público. Ciudad pues de artistas, obreros, creadores, empresarios innovadores –y curas.

La Mole
Turín tiene además uno de los edificios más singulares por no decir únicos de Europa, la Mole, encargo hecho por la comunidad hebrea al arquitecto Novara Alessandro Antonelli en 1860 para construir una sinagoga. Problemas financieros abortaron la operación pero el edificio acabó por construirse casi veinte años más tarde por encargo de la ciudad para ubicar en él al Museo del Risorgimento (hoy situado en Palazzo Carignano). Este increíble edificio, provisto de una cúpula de 167 metros de altura, se ha convertido en un conocidísimo símbolo de la ciudad para ubicar, desde el año 2000, el Museo Nacional del Cine. Un Museo único en su género, divertido y misterioso, que además de informar sobre la historia del cine, despierta la imaginación y provoca el asombro del público.

Como vemos, las dos ciudades (Lyon y Turín) tienen lazos curiosos con el cine, cada una a su manera y según estilos propios. Pero no sólo las imágenes animadas las unen, también la luz, al ser ambas miembros de la red LUCI (Lighting Urban Community International). Eso significa que la iluminación recibe aquí un tratamiento estudiado, tal vez con resultados menos interesantes que en Lyon pero no por ello menos visibles. Pasear de noche por las calles de Turín es un placer, pues es como ver la ciudad en blanco y negro (que es cuando mejor brillan las ciudades italianas en las horas nocturnas, tal como el cine neorrrealista de los años 50 y 60 nos ha impuesto en la mirada). También Turín ha estrenado no hace mucho metro, y aquí se han quedado muy por detrás de Lyon. Nada qué decir sobre las estaciones, que son amplias y cómodas, y buenísimo el sistema automatizado de los vagones, que parece funcionar a la perfección. Pero la luz es fría, y cuando te sitúas en la cabeza del tren y ves como avanza raudo por las vías, uno esperaría encontrar en las estaciones un poco de luz humana, en vez de esa frialdad tecnológica de un blanco alumínico apenas roto por un plus de intensidad voltaica. Es como si los diseñadores e ingenieros hubieran decidido homenajearse a si mismos  y a sus alardes tecnológicos (que son muchos, pues los trenes avanzan y se paran sin conductor alguno), en vez de pensar en las personas que utilizan a diario el metro y que respirarían mucha más calidez humana con un mínimo de generosidad colorista en el diseño.

Instalación de Luigi Mainolfi (palabras de Guido Quarzo),1998.
en Via Garibaldi, Turin (Luci d’Artista). Photo: Bruna Biamino
Tal vez la gran aportación luminotécnica de Turín sea su proyecto Luci d’Artista que desde hace catorce años se celebra generalmente del 1 de noviembre hasta el 15 de enero, aunque a veces algunas de las obras lleguen a durar más. La ciudad invita a unos veinte artistas plásticos a diseñar instalaciones luminotécnicas en calles y plazas, lo que crea unas atmósferas originalísimas en esos meses del cambio del año, cuando las ciudades del mundo tienden por lo general a afearse penosamente con sus angustiantes luces navideñas.


Mascarilla de "corruptor", del Museo
Lombrosio. Foto procedente de
The Nautilus
Elogiables son todos los palacios, museos e iglesias de la ciudad. Pero puestos a recomendar un museo en especial –aparte del Egipcio, que ocupa el número uno del conjunto–, yo escogería il Museo di Antropologia Criminale “Cesare Lombrosio”, que hoy he visitado con mi amigo Luca Valentino. Una verdadera maravilla, reliquia de otras épocas –no tan lejanas cono pudiéramos pensar–, dedicado a este médico e investigador que quería decubrir las causas de los comportamientos delictivos en los rasgos anatómicos y morfológicos de los caídos en desgracia. Sus múltiples y milimétricas mediciones y su compulsión colecionista están bien reflejadas en el museo con profusión de cráneos partidos y clasificados según sus rasgos y peculiaridades.





"Modus operandi", Museo Lombrosio.
Foto sacada de The Nautilus.



Tal vez lo más singular sea el sinfín de mascarillas mortuorias de difuntos fenecidos en cárceles y manicomios: puestas una junto a la otra, muestran un increíble catálogo de expresiones que impactan por sus rasgos congelados, expresión de su maldad congénita según Lombrosio. La verdad es que poco se diferencian de los rostros de otras colecciones de verdaderos difuntos expuestos al público, como los del famoso Museo de Guanajato (México) o los de las mismísimas Catacumbas de los Capuchinos, en Palermo. También se exhiben en el Museo Lombrosio los instrumentos usados en el siglo XIX para delinqüir (navajas, cuchillos, pequeñas linternas, llaves, cordeles, antifaces…) y una colección extraordinaria de objetos de arte, algunos de ellos verdaderas joyas, realizados por presos y locos. Pero lo más interesante del museo es que nos induce a pensar que nosostros, los titiriteros, constituímos en realidad uno de los gremios más lombrosianos del mundo, pues cuando queremos representar a un criminal, a un santo, a un místico o a un loco de atar, lo hacemos recurriendo a los mismos estereotipos faciales a los que sin duda acabó recurriendo Cesare Lombrosio en sus estudios morfológicos. Pocas diferencias, pues, entre visitar las vitrinas de mascarillas mortuorias del museo y las de cualquier museo de marionetas del mundo, con sus repertorios de caras cada una de las cuales define las emociones dominantes del personaje encarnado: los titiriteros ya eran todos lombriosanos muchos antes de que el señor Cesare naciera. Puede que el Museo Lombrosio nos haga sonreir, pero nuestra sonrisa se nos congela cuando percibimos cuán lombrosianos somos todos, seamos o no titiriteros, al juzgar a las personas según sus simples rasgos externos.

El Museo Egipcio de Turín (Foto Wikipedia)
He citado antes al Museo Egipcio de Turín, el segundo más importante del mundo en esta especialidad (el primero es el de El Cairo) y uno de los más antiguos, al ser fundado en 1824 con las aportaciones del piamontés Bernardino Drovetti, acompañante de Napoleón en su expedición al país del Nilo y buen amigo del vicerey de Egipto, Mohamed Alí, quién le ayudó a transportar a Europa una importante colección de 5.268 objetos (100 estatuas, 170 papiros, y un sinfín de estelas, sarcófagos, momias, bronces, amuletos y objetos de la vida cotidiana), que consiguió vender al soberano Carlo Felice. En realidad, las piezas más antiguas proceden de 1760, cuando Vitalino Donati viajó por el Nilo hasta Asuán por orden de Carlos Manuel III (rey de Cerdeña) y regresó con tres importantes estatuas y unos 300 objetos que serían las primeras piezas del inicial Museo d’Antichitá.

He visitado el Museo Egipcio cantidad de veces y uno nunca se cansa de ver las extraordinarias piezas que se exponen en él, con el atractivo de conservar parte del viejo espíritu museístico ochocentista, que gustaba del claroscuro y de una ambientación misteriosa y sugestiva, dirigida a impresionar la imaginación del visitante y a mostrarle el espíritu de lo diferente. Eso no significa que el museo no cuente hoy con todos los requisitos de la historicidad moderna y que sea de obligada visita para los escolares de la ciudad. Pero el mismo edificio en el que se ubica, del siglo XVII y proyectado por el famoso arquitecto Guarino Guarini para ser la Escuela de los Jesuítas, ayuda a esta escenificación de tintes románticos.

Estatuas del prínce Rahotep y su esposa Nofret.
Cuarta Dinastía (2630-2500). Museo Egipcio de El Cairo
Se preguntará el lector qué tiene que ver este museo con los títeres, y le responderé que mucho y poco. Poco porque, en efecto, en él no hay marioneta ni títere alguno expuesto (aunque sí creo recordar alguna muñeca articulada). Mucho, porque la civilización egipcia se encuentra en la base de nuestra civilización y yo diría que en la base de nuestro propio oficio, pues sabido es cómo gustaban los sacerdotes egipcios de impresionar a sus fieles con estudiadas puestas en escena de estatuas parlantes, algunas móviles, a través de ritos en los que las figuración humana y animalística de los dioses tenía una importancia de primer orden. Otro gran motivo de interés de esta vieja cultura es el desarrollo que hizo de la figura del Doble –esencial en nuestro arte– al creer los antiguos egipcios que todos tenemos un doble –el Ka–, además del Ba, que viene a ser algo así como el alma de cada uno. De ahí que ya desde un principio, la civilización egipcia buscara desarrollar una estatuaria capaz de aunar el realismo de la vida con el hieratismo de lo eterno. La vitalidad más el aliento perenne de la inmortalidad: he aquí las dos facetas que las formas más logradas del arte egipcio –muy en especial, las figuras conservadas del llamado Reino Aniguo– expresan de un modo admirable. Para los titiriteros, una fuente constante de inspiración y una verdadera escuela, pues ¿no buscamos acaso lo mismo en un títere: el movimiento de la vida que da la manipulación de una marioneta más el temblor hierático de lo inmortal que se halla implícito en su objetualidad carente de vida? He aquí los secretos arcanos de nuestra profesión –"una de las más viejas del mundo", como suele decirse– que una visita al Museo Egipcio de Turín nos permite intuir. 

Me detengo prudentemente en este punto, para proseguir en la próxima entrada con Gianduja y sus curiosas peculiaridades piamontesas.